miércoles, 6 de marzo de 2013

Chavismo del Siglo XX y Peronismo argentino; Una comparación estúpida.




 Muchas opiniones, desde editoriales pasando por columnas y crónicas periodísticas, han sido divulgadas desde la elección de Hugo Chávez en el mes de Octubre ,dando a entender un símil entre Chávez y la revolución bolivariana del S XXI, con un cáncer en ciernes, y el fenómeno de masas propias del Peronismo en Argentina en  que en los años setenta tuvo un final catastrófico, a primera vista es una hipótesis que tiene ciertos parecidos (movimiento social , carisma de un líder etc.) pero que, sin embargo ,no pueden ser comparados como un símil.

Siendo claros gran parte de estas editoriales provenían de diarios claramente contrarios, por no decir reaccionarios frente a fenómenos sociales en América Latina y en especial Venezuela (Llamase CNN, El País y su copia chilena La Tercera). Pasando por alto la discusión en torno al legado de Hugo Chávez y sus contradicciones, debemos hacer hincapié en que esta comparación cae en la estupidez. Me remitiré a dos aristas principales.

La primera tiene que ver con que gran parte de este tipo de comparaciones pasa por alto una clave del análisis social e histórico, el comparar contextos sociales, históricos y políticos con nociones actuales, siendo claros el fenómeno del Chavismo en Venezuela tiene claves propias del proceso venezolano, que nace de una crisis política gentileza a un sistema de partidos corrompido unido a un descontento social que el movimiento social ,que el chavismo fue capaz de encausar, por otro lado el Peronismo en Argentina se corresponde mas a un populismo con cierta raigambre en la izquierda (llamase en Chile a un Arturo Alessandri y elcielito lindode los años veinte) que sin embargo contenía en si mismo una arista mas Fascista de masas.

Una segunda que es de fondo y tiene que ver con la prolongación del proceso en el tiempo, en el caso argentino esto es mas nítido (puesto Perón murió hace casi 40 años), el peronismo y su congenie entre un populismo y nacionalismo fascista hizo que el propio Sistema político se distorsionara a tal punto que hoy en día encontramosherederosdel peronismo tanto en Carlos Menem (en su versión mas neoliberal y capitalista) como actualmente en Cristina Fernández (en su versión mas socialdemócrata) ;en el caso venezolano, sin embargo, la muerte de Chávez, y pese a todo el optimismo de parte de la prensa internacional, podemos apreciar mas que una división en el espectro político venezolano en torno a una persona ; un afianzamiento en el proceso político y colectivo venezolano , que mas allá de ganar o perder una futura elección en Venezuela , dan entender un camino ya visto y analizado como es la llamada Revolución Bolivariana.
 

Podemos concluir esta modesta opinión que esta comparación errónea entre Peronismo/Chavismo solo tiene razón de ser en los análisis simplistas que tratan de ubicar todos los procesos históricos en claves actuales pasando por alto los propios procesos que se viven en aquellos países.

Va hacer precisamente lo que muchos analistas olvidaron el aval para saber cual va ser el proceso venezolano y latinoamericano sin la presencia de Chávez. Sera la propia historia la que ubicara estas claves en una correcta medida aunque soy un convencido que los procesos sociales y políticos se afianzan más en procesos colectivos que en el carisma de un líder.

sábado, 12 de enero de 2013

Y otra vez! el gusto por separarlo todo.

En nuestro afán como blog de compartir y divulgar opiniones e ideas que nos parecen interesantes, les dejamos la siguiente columna de publicada originalmente en www.ballotage.cl. está demás decir que he sido autorizado para pulicar esta entrada. Atte. @HijoDeLeviathan



The Fantastic Flying BooksNo cabe duda alguna: provechoso es, al momento de estudiar algo, descomponerlo para poder describirlo y analizarlo mejor; para poder dar cuenta con mayor exactitud de sus propiedades, características y atributos. Sin embargo –ya lo hemos comentado en otras oportunidades­–, también es muy riesgoso, sobre todo cuando, luego de diseccionar el objeto, no nos esforzamos por reconstruirlo cuidadosamente respetando, en la medida de lo posible, sus propios patrones originales; momento en que, dichos sea de paso, corremos el riesgo de terminar trabajando con un objeto, tema o materia muy diferente y distante de lo que habíamos considerado al comienzo. Pongo nuevamente el tema sobre la mesa –el tema del gusto por separar, disgregar y descontextualizarlo todo– a propósito de la enseñanza de ciertos contenidos literarios en la educación formal de nuestro país.

Que la literatura y su enseñanza quedan día a día relegadas a un segundo plano es una triste realidad. Que, cuando toca revisar estas materias dentro de la sala de clases se hace (la mayoría de las veces) desde una perspectiva completamente funcional y parcelada, también. No es novedad que se prefiera “describir” –y sólo describir– en vez de “interpretar” o “crear”, que el profesor prefiera “dictar” en vez de “dialogar”, y que los alumnos prefieran “acatar” en vez de “proponer”. Con sistemas de medición aplastantes (Simce y PSU) condicionando el ritmo del aprendizaje –llevándolo a cotas tan absurdas como vertiginosas–, resulta lógico no pensar más la sala de clases como el espacio físico del diálogo y las ideas, sino más bien como el espacio de la labor automatizada. Es decir, la sala de clases convertida en el espacio del aprendizaje gratuito, válido en sí mismo, desconectado de todo sentido y vinculación con la realidad: un aprendizaje enciclopédico sin otro espíritu que ser, como dijimos, funcional (a las calificaciones impuestas, a los sistemas de medición estandarizados, a los designios de una superestructura de poder, etcétera, etcétera, etcétera…).

En este contexto, se instalan múltiples teorías literarias sistematizadas con fines específicos y reducidas –la mayoría de las veces– a simples taxonomías: son, en su conjunto, un cúmulo de rótulos, de etiquetas que muchas veces se tornan insuficientes y en ocasiones hasta contradictorias entre sí cuando se llevan tan solo un nivel por sobre lo básico (cosa que, por lo demás, no importa mucho si consideramos que, en esta realidad, la relación entre profesor y alumno se basa única y exclusivamente en la mera transmisión de datos). Lo penoso de todo esto es que en función de este tipo de contenidos las posibilidades de la literatura –y de las actividades que pudieran surgir a partir de ella– se anulan casi por completo, puesto que la obra literaria se convierte en un mero pretexto y se termina abordando de un modo completamente artificioso y segregador: lo que puede haber “más allá” es, simplemente, irrelevante. Pongo un ejemplo concreto: los tipos de mundo literario.

Sin ánimo de dilatarme demasiado, bastará con decir que tradicionalmente se suelen clasificar los tipos de mundo literario (o sea, los tipos de mundos “ficticios”) en base a ciertos criterios. Uno de los más recurrentes es el que dice relación con el efecto de realidad que provocan en el lector, vale decir, si estos mundos, al ser presentados, producen un “efecto” en el lector (por ejemplo, una sensación de asombro). Así, se distinguen tres mundos posibles: el realista (regido por las leyes de nuestro propio mundo “real”), el fantástico (donde el estado “normal” de lo real se quiebra al introducirse un elemento que atenta contra dicho orden) y el maravilloso (donde se presentan como normales los elementos más alejados a nuestra realidad y que antes pertenecían al quiebre). En tales casos, el mundo fantástico es el mundo del asombro por excelencia. Sin embargo, quedan aquí muchas explicaciones pendientes.

Al margen de los resquicios teóricos que puedan quedar en el tintero en esta oportunidad, me conformaré con referir un par de cosas. Primero, es importante señalar que estas categorías se presentan de forma más o menos desvinculada, donde cada mundo es autónomo y no necesariamente se relacionan. Probablemente esto se debe a que el criterio que los rige es el de un efecto determinado, cuando sería más apropiado hablar aquí –según mi opinión– de un criterio de cercanía con nuestra realidad, donde nuestro mundo sería el punto de referencia más cercano (y, por lo tanto, el mundo realista el más cercano a nuestra realidad y el mundo maravilloso el más alejado de ella, aunque de todas formas vinculado). Segundo, que estos conceptos pierden gran potencial pedagógico cuando se consideran por separado: normalmente, se tiende a identificar ciertos escenarios posibles en cada uno de ellos, pero… ¿qué ocurre, por ejemplo, en algunos relatos de Cortázar, de Borges o de Juan Emar (por mencionar algunos)? ¿Existe en La noche boca arriba, La casa de Asterión o en El unicornio uno solo de estos mundos posibles? En ningún momento se hace alusión en la teoría acerca de, por ejemplo, la complementariedad de dichos mundos; tampoco se deja un espacio para poder considerar estos mundos como dimensiones o niveles de realidad. Al contrario, parece ser suficiente con que los profesores repliquen lo que está escrito en los manuales, por un lado, y que los alumnos apliquen las características de cada uno de ellos a alguna obra, por otro. Ni más ni menos. ¿Qué ocurre, sin embargo, cuando nos topamos con una obra como la primera entrega de Narnia?, ¿podemos establecer de forma única qué mundo es el que cobija estas historias? Pues yo creo no, en la medida en que estemos conscientes de que dentro de estas historias (como en las anteriormente citadas) existe una alternancia, un proceso, un estado de realidad que oscila entre un mundo y otro, entre un nivel y otro, y que se escapan inevitablemente a la rigidez del molde teórico en cuestión. ¿Qué es el ropero de Narnia sino la puerta de entrada, el vínculo mismo entre el estado cotidiano y el fantástico?, ¿acaso el ropero –y los niños que lo atraviesan– no se instala en el mismísimo quiebre, en el límite, en ese inter-espacio que no es ni cotidiano ni fantástico y que, no obstante, es también las dos cosas a la vez? Lo mismo con Harry Potter, lo mismo con Alicia en el país de las maravillas, lo mismo con un sinnúmero de novelas, cuentos y relatos que se utilizan como ejemplo para clasificaciones como ésta.

Que quede claro: utilizar como punto de partida estas etiquetas no es lo negativo. Lo verdaderamente negativo es quedarse en este nivel y sólo en este nivel; considerar este cúmulo de conocimientos como una gran lista que los alumnos deben memorizar (es decir, como un fin en sí mismo) y desperdiciar la oportunidad de asumirlo como un medio a través del cual se pueden conseguir otras cosas más valiosas como el desarrollo de una actitud analítica, crítica o estética (nuevamente, por mencionar algunas…). Y ojo, que hemos tomado, a modo de ilustración, tan solo una parte ínfima de todo el aparataje de análisis literario que suele utilizarse en colegios y liceos.

Sea la materia que sea, hacer la diferencia depende, en gran medida, de nosotros los profesores. Puede ser que los contenidos estén ya prefijados e insertos dentro de unidades y planificaciones preestablecidas con las características que revisamos en un comienzo (atomísticas, segregadas, inconexas); que nosotros mismos, de hecho, estemos inmersos día a día en una realidad escolar aplastante, poco motivante e igualmente incomunicada. Pero, como ya hemos visto, basta con que le demos una pequeña segunda vuelta a lo que enseñamos (preguntarnos por qué y para qué, por ejemplo), que vamos un poco más allá, que comencemos a otorgarle un sentido real a dichos saberes para que adquieran una nueva dimensión: integrar, unificar, relacionar incluso lo que en apariencia no tiene un mayor vínculo, y extrapolarlo a otros campos (de saber y de sentir) es un ejercicio que debemos realizar a diario si no queremos que el gusto por separarlo todo nos termine separando a nosotros también, poco a poco, de los alumnos y, lo que es más triste, de nosotros mismos.

viernes, 4 de enero de 2013

Nueva Ley del Tabaco: una defensa del cigarrillo y la libertad

Via @gamasilvac

Creo que no hay nada más difícil que defender el cigarrillo, es un hábito que despierta las antipatías y muecas de asco de cualquier persona que no lo fume. Y con justa razón, es un hábito que posee múltiples externalidades negativas, afecta la salud, es desagradable para quienes no lo fuman pero se ven obligados a respirar el humo del cigarrillo.

Ante todo creo que debemos defender las libertades acerca de lo que particularmente significa la aprobación de esta ley. Más allá de que se apruebe una nueva ley del tabaco, lo que podemos ver es que el Estado nos está diciendo lo que debemos hacer y aquello que no, que cosas debemos consumir y que cosas no debemos consumir, en donde lo debemos hacer y a qué hora debemos hacerlo, tal como si fuéramos niños pequeños y no pudiéramos ser capaces de decidir por nosotros mismos.





Creo que no hay libertad más profunda que aquella que emana de la autodeterminación del ejercicio de todas las acciones posible sobre nuestro cuerpos. Yo fumo y me gusta fumar, punto, no me siento obligado dar mayores explicaciones que aquéllas. Tampoco me siento obligado a cuidar de la salud de los pulmones del resto del las personas, de aquellas que no fuman. Esta ley establece que ya no se podrá fumar en pubs y en discotecas, locales que ya habían sido obligados a gastar en sistemas de ventilación y espacios segregados.

Quienes tanto defienden esta ley debido a que el humo del cigarrillo les provoca daño a pesar de no querer fumarlo, la solución es más que evidente, no ir a lugares en donde se fuma. Por otro lado si están tan interesados en cuidar su salud también deberían dejar de consumir alcohol que también es nocivo para la salud o dejar de trasnochar para ir a discotecas o pubs, porque la falta de sueño les podría ocasionar alguna jaqueca.



El cigarrillo produce placer, si no fuera tan placentero las personas rápidamente dejarían de fumar. De hecho es tan placentero que la gente no quiere dejarlo. Pero posee consecuencias negativas para la salud humana y los sistemas de salud estatales y privados. Para los médicos y su razonamiento esto no posee sentido. Para ellos es impensable que una persona en su sano juicio pueda elegir algo no sea bueno para la salud de su cuerpo. Por ende el fumador deja de ser una persona racional y pasa a ser un adicto irracional o un fumador rebelde en el peor de los casos, una persona que prácticamente es engañado por las malvadas empresas del tabaco quienes lo obligan a fumar y ganan dinero a costa de la irracional condición mental de los fumadores de tabaco.

De lo anterior podemos ver la evidente medicalización de las decisiones políticas que indicen en el comportamiento humano. Avanzamos de forma imparable hacia un Estado terapéutico, en donde las decisiones políticas en vez de ser debatidas en torno a la libertad de las personas, son debatidas de acuerdo a los parámetros de salud pública que solo los médicos y especialistas manejan.



De esta forma y apoyándonos en las tesis de Foucault, podemos ver como el Estado exhibe su poder de vida, gestionando el cuerpo de sus poblaciones gobernadas. Así, el Estado ya no solo es capaz de mostrar su poder de represión, sino que ahora lo hace exhibiendo su poder de vida sobre el cuerpo social. El cigarrillo como cualquier otra droga, efectivamente produce consecuencias en el largo plazo, eso es innegable, pero de ahí a que sea una preocupación del Estado, existe una distancia considerable. Creo que todo radica en el interes del Estado por organizar al cuerpo social de una forma en la que sea productiva, en intentar organizar a la población para que sus comportamientos generen los menos impactos sociales posibles.

Esta vez la balanza de poderes se ha inclinado a favor de la innegable razón médica de gestionar a la población, en menoscabo de los intereses comerciales de las trasnacionales tabacaleras. Es comprensible, Chile es un mercado reducido para las grandes empresas del tabaco, a diferencia de lo que puede ocurrir en otros países, como EE.UU, en donde si existe un lobby tabacalero poderoso y bien financiado para evitar que se legisle en contra de sus intereses comerciales.



De esta forma podemos ver como el Estado va generado nuevas prácticas de poder destinadas a cercenar lo que queramos hacer con nuestros cuerpos, independiente de la lesera que queramos hacer con él. Para esto, se apoya en parte del discurso medico, en las innegables razones salubristas para decidir por nosotros lo que es mejor para el grueso de la población. Si seguimos así poco faltará para que Guido Giradi logre colocarle fotos de gente obesa a los superocho. Todo puede ser peor

sábado, 8 de diciembre de 2012

lunes, 3 de diciembre de 2012

“ Educación Ciudadana: La vía poco explorada para la transformación educacional"


Educación Ciudadana: La vía poco explorada para la transformación educacional"


Nota aclaratoria previa : Esta es una relectura de la Columna que escribi hace algun tiempo , me parece mas resumida y profunda de los puntos que pretendo exponer

Uno de los principales logros que han generado los movimientos sociales y, en particular, el movimiento estudiantil ha sido posicionar a la educación y sus problemáticas (lucro, municipalización, desigualdad) como un tema país que debe ser solucionado de manera profunda. Más allá del problema macro, que posee directa relación con el eje Estado/Mercado y el rol que juega la educación en ambos, nosotros nos centraremos en el área más bien micro del problema. Esta noción micro tome en consideración la relación que debe existir entre el contexto (histórico, cultural y social) y el propio proceso educativo.

Actualmente la educación no se remite solo a la escuela, la virtualizacion de las relaciones sociales (Facebook, Twitter), la diversidad de personas existentes en las ciudades (con sus propios símbolos) que tienden a entrar en conflicto, la influencia de los medios de comunicación han jugado un rol esencial en desestabilizar el rol preponderante que ha tenido históricamente la educación, un rol anclado a la socialización de pautas sociales y a la conformación de una “identidad nacional”. Es desde esta perspectiva que argumentamos que estamos frente a un proceso de desescolarizacion, o sea, la escuela no como la única fuente de educación en las sociedades.

Es aquí en donde radica la importancia de la ciudad como componente espacial/temporal/cultural, o sea, la ciudad como el lugar en donde confluye la experiencia e interacción social, que es periodizable a lo largo del tiempo) que permite “territorializar” el proceso educativo; proceso entendido como el conjunto de procesos e instituciones que intervienen en la educación.

La relación que la ciudad posee con la educación deviene en factores que podemos sintetizar en factores superficiales, vistos como el nexo que esta tiene con el proceso educativo en si, como también en factores profundos, que apuntan a como este vinculo puede generar una educación ciudadana. Los factores superficiales tienen que ver con la importancia que posee la ciudad en hacer contextualizable el aprendizaje, esto mediado por el acercamiento de la escuela hacia el entorno que la rodea (la ciudad con sus símbolos, barrios, referencias) que hacen que la experiencia educativa se haga mucho mas cercana. Por otro lado permite acercar a la escuela saberes tácitos que no están incluidos en el currículo “tradicional” generado desde el ente central (en el caso chileno el MINEDUC). En resumidas cuentas una educación desde y para la comunidad en la cual se esta impartiendo, permitiendo de esta manera la conformación de una verdadera Comunidad Educativa que tome en consideración no solo a Padres, Director, Profesores y Escuela sino también a la Ciudad y el entorno que la rodea.

Intrínseco queda en esta argumentación el como una mejor relación entre la ciudad y la escuela permiten contrarrestar la enorme desigualdad que existe en nuestro país.

Si hablamos desde la vereda de los factores profundos de la relación Escuela/Ciudad hablamos directamente de la formación de una Educación Ciudadana, o sea, una educación que sea capaz de formar un ciudadano consciente tanto de sus deberes como de sus derechos. Creo que este es el primer paso para poder generar el verdadero cambio educativo que Chile necesita, puesto que una Sociedad Civil sin consciencia de las fortalezas y debilidades del Sistema Político, Económico y Educacional chileno no será capaz de estar lo suficientemente informado y caerá fácilmente en opiniones parceladas y carentes de mayor fundamento, siendo fácilmente manipulable por intereses externos.

Si profundizamos en como se conforma esta Educación Ciudadana , podemos sistematizarlo partiendo de la base que la escuela no es el único referente en la educación , tomando en cuenta esta premisa podemos ampliar la escuela a otros frentes en la ciudad como son las Juntas de Vecinos , Los clubes deportivos, las asociaciones juveniles , espacios en los cuales se generan experiencias compartidas que son vitales en la motivación por el aprender, unido a este factor se deben tomar en cuenta las nuevas redes de Comunicación que permiten difundir y masificar el nuevo proceso . Acá toman preponderancia todas las áreas que han sido “vetadas” o expulsadas por la propia Escuela, a partir del cambio en el rol de esta, como son las expresiones artísticas y reflexivas (teatro, danza, pintura, escultura etc.) que son esenciales en aportar nuevas herramientas para la Comunidad.

Experiencias como la Educación Popular o Los Talleres de Reinserción educativa son ejemplos claro de la búsqueda en este sentido , una educación que salga de los salones de la escuela , liceo o universidad y se propague por la ciudad , permitiendo generar inclusión a los “olvidados” o vencidos de la larga y triste Historia Nacional . En resumen una educación ciudadana como vehiculo de la verdadera transformación educativa en nuestro país.



Les dejo algunos videitos ilustrativos acerca el tema 

Educación popular en Chile 


                                                           Educación popular en Argentina