miércoles, 4 de abril de 2012

Si la sociedad conociera al fascista que lleva dentro, no se alarmaría tanto con las palabras de Jorge Reyes.

Recientemente nos hemos visto impactados por las odiosas palabras del sr Jorge Reyes, el cual al ser consultado por una radio con respecto a una encuesta que señalaba un aumento en la aceptación en la sociedad, de la comunidad homosexual después de la dolorosa muerte de Daniel Zamudio. Básicamente expresa su lamento debido a que la sociedad chilena sea tan permeable a los montajes de los medios de comunicación y que si conocieran realmente la historia de la familia Zamudio no pensarían lo mismo.

Abogado Jorge Reyes fue despedido por dichos sobre Daniel Zamudio


Evidentemente este tipo de declaraciones son ridículas y no poseen un sostén lógico. Por ende seria insano constarlas o si quiera tomarlas en cuenta. Básicamente estas declaraciones invalidan automáticamente a quienes las emiten sobretodo si las enfrentamos al actual escenario ideológico que vive la sociedad chilena, en el cual se ha instalado con fuerza el tema de la tolerancia. Pero vamos por parte.

La tolerancia es básicamente un comodín ideológico, es una cuestión a la que la mayoría de las sociedades aspira, es un estado de la sociedad ideal. Evidentemente al estar formulado en abstracto no devela sus espinosas facetas, y al ser tan deseable la convierte en algo inatacable. Nadie podría estar en contra de eso, así como nadie puede estar en contra de la caridad, de la solidaridad o del amor.

De esta forma la tolerancia al ser inatacable, convierte rápidamente a sus adversarios en parias. Invalida automáticamente las posturas de quienes están en contra de la tolerancia. Evidentemente en esta posición, las personas que están en contra de la tolerancia, los intolerantes se convierten en presas fáciles del “sentido crítico” de la sociedad, de la indignatitis de las masas.  

Todos rasgan vestiduras y se tiran las mechas con las palabras de este pobre infeliz, pero pocos reparan en esas pequeñas miserias intolerantes que solemos cometer a diario. Seguramente después de despotrincar contra este tipo, muchos seguirán viendo Morande con Compañía (la discriminación hecha programa de TV), haciendo bromas sexistas en contra de mujeres, que por muy chistosas que sean están cargadas de prejuicios y estereotipos de genero que contribuyen a mantener el diferencial de reparto del poder libertades y derechos entre hombres mujeres, heterosexuales y homosexuales, así como con otras minorías.

En este sentido personas como Jorge Reyes se terminan transformando en los chivos expiatorios de personas que de todas formas son intolerantes pero que no lo demuestran tanto, o cuyo fascista interno sigue siendo funcional a su medio social. De esta forma y recurriendo a un ejercicio de gatopardismo extremo, la opinión general sacrifica personajes como el Sr. Reyes para que todo siga exactamente igual, solo que con la limpieza de conciencia referente a haber combatido al menos en el discursos a fascistas intolerantes como Reyes. En este punto nos queda enfrentar la sincera postura intolerante de un enemigo o confrontar la hipocresía de un amigo, o la propia, que no se hace cargo de la mierda diaria que usamos para excluir y discriminar.

La tolerancia molesta, y sobretodo cuesta, tanto en poder como en dinero. Es necesario implementar planes de educación y prevención. De todas formas es mejor y hasta más barata, una sociedad inclusiva y tolerante, antes que una sexista y excluyente. No hacen falta tantas palabras como las vertidas en facebook o twitter o en esta misma columna, como si, acciones decididas tanto a nivel personal,  familiar (otro caldo de cultivo de miserias sexistas a combatir), como en lo político.

Como dijera Slavoj Zizek, con respecto al fascismo, en este caso la intolerancia, este ya no es frontal y violento, en su mayoría, sino que ha mutado, es liberal y sofisticado. Por poner un ejemplo en una universidad difícilmente encontraremos violencia activa de genero contra mujeres o contra gays (no digo que no exista ahi, solo que seria mas raro encontrarla y es donde la opinión general inmediatamente la condenaría), sino que encontraremos un solapado desprecio, una reducción de roles o condescendencia con mujeres y gays. 

Creo que en este sentido seria un poco mas útil menos alarma e indignatitis y mas acción sobretodo con el fascista que llevamos dentro o esta dentro de nuestro grupo de amigos. Sin dejar de lado la suposición indiscutible de derechos básicos. Eso ni se cuestiona




(hasta personajes como este fascista, pueden atacar a jorge reyes y así lavar su imagen, haciéndose pasar por tolerantes y progres, o mejor dicho situándose al centro del espectro ideológico)
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